El equipo pastoral discipula y moviliza
Los pastores tienen la bendición y responsabilidad de guiar a la iglesia hacia el cumplimiento de la Gran Comisión. Desde el púlpito y a través de su liderazgo, son claves en la movilización misionera y en inspirar a la congregación para ser agentes de cambio en el Reino de Dios.
“Como pastores, somos movilizadores en las iglesias donde servimos. Desde nuestra posición, influimos directamente en el desarrollo de la misión. Tenemos el privilegio de motivar a la iglesia para que tome acción y cumpla con el llamado de Dios,” expresó el pastor Harold Ascencio.
La influencia pastoral es innegable. Un pastor motivado puede abrir puertas y generar un impacto significativo en la vida de la congregación. “Somos ejemplos vivos de la misión de Dios. Nuestra tarea no se limita a predicar sobre misiones, sino a involucrarnos activamente, servir y modelar el amor de Cristo en cada acto,” agregó.
Además, señaló que la influencia del pastor debe estar alineada con la responsabilidad que conlleva liderar. “Podemos ser un puente hacia la expansión del Evangelio o, lamentablemente, un obstáculo. Es por eso que debemos actuar con sabiduría, conscientes del llamado que Jesús nos ha dado.”
No olvidemos que las misiones no son opcionales, sino un mandato de Jesucristo que refleja nuestro amor y obediencia a Él. “Cuando servimos en misiones, mostramos al mundo el corazón de Dios y cumplimos con nuestra responsabilidad como siervos y líderes.”
El Resultado de Cumplir la Gran Comisión: Crecimiento Integral de la Iglesia
En el cumplimiento de la Gran Comisión, los pastores y líderes descubren que la iglesia local no solo se fortalece espiritualmente, sino que también crece en número y compromiso. Cuando los creyentes adquieren una conciencia más profunda de las almas perdidas, se vuelven más efectivos y dinámicos en el evangelismo personal. Esto no solo amplía el Reino de Dios a nivel mundial, sino que también impacta directamente en el crecimiento de la propia iglesia local.
Formación para la Misión: Creando Obreros para la Cosecha
Para enviar obreros al campo misionero, es esencial generar “materia prima” en nuestra Jerusalén. Esto se logra mediante una formación y capacitación adecuadas que preparen a los creyentes para asumir su rol en el cumplimiento del mandato de Jesús.
La Gran Comisión no es opcional; es un imperativo divino. Cada pastor, iglesia y líder debe enfocarse en la tarea de recoger la gran cosecha que Dios ha preparado.
Claves para el Cumplimiento de la Gran Comisión
Enseñar y Guiar:
Los pastores deben continuar enseñando y guiando a sus congregaciones en el camino del servicio y la misión. Cada creyente tiene la responsabilidad de escuchar y obedecer la voluntad de Dios para su vida.Santificación y Llenura del Espíritu Santo:
Mantener una vida de santidad y dependencia del Espíritu Santo es fundamental para ser efectivos en la misión.Ajustar la Visión Personal a la Visión de Dios:
La visión de Dios es clara: alcanzar “a todas las naciones”. Los creyentes y líderes deben alinear sus metas personales con este propósito eterno.Definir el Marco de Acción:
Es crucial establecer estrategias claras para implementar y desarrollar la visión misionera dentro del contexto local y global.Superar los Obstáculos:
En el camino hacia el cumplimiento de la misión, seremos probados. Pero, como Pablo enseña en 2 Corintios 8:1-7, debemos aprobar estas pruebas con fe y perseverancia.Cultivar la Generosidad:
La obra misionera requiere corazones generosos. En 2 Corintios 9:6-15, se nos llama a dar con alegría, sabiendo que Dios multiplica los recursos para Su obra.Mantener una Actitud de Servicio:
Siguiendo el ejemplo de los colaboradores de Pablo en Filipenses 2:22-30, debemos continuar sirviendo con humildad y compromiso en todas las áreas de la misión.
Cuando respondemos al llamado de la Gran Comisión, no solo obedecemos un mandato; participamos en el plan eterno de Dios para redimir a las naciones.
Harold Ascencio Tuit
Cumplir la Gran Comisión no solo transforma al mundo, sino también a nuestra propia iglesia. Cuando pastores, líderes y creyentes se alinean con la visión de Dios, el resultado es un impacto profundo y duradero: una iglesia más comprometida, un Reino más expandido y vidas transformadas para la eternidad.
Cada esfuerzo, cada oración, cada enseñanza y cada sacrificio son semillas que darán fruto en el tiempo perfecto de Dios. El llamado es claro: formar, capacitar y enviar, asegurando que cada generación tenga obreros dispuestos a ir “hasta lo último de la tierra”.
Un Llamado a la Acción
AG 318 se compromete a equipar y movilizar a pastores, líderes y creyentes para que participen activamente en la Gran Comisión. El desafío no solo es evangelizar y discipular, sino también enviar obreros al campo misionero.
Pastor, líder, creyente: sigue enseñando, formando y movilizando. En Cristo, todo esfuerzo es fructífero, y la recompensa eterna es grande. ¡Trabajemos juntos para recoger la gran cosecha que el Señor ha preparado!